BujStudio: moda, arquitectura e innovación

Artículo redactado por: Alejandrina Hernando (3º Diseño de Moda)

Zap&Buj, actualmente conocido como BujStudio, se autodefine como una plataforma que trabaja en la intersección entre la tecnología, la moda y la arquitectura. Nacida en 2016, la empresa se caracteriza por experimentar con distintos materiales, como la silicona o los polímeros con memoria de forma, y herramientas digitales que van desde la impresión en 3D hasta el corte por láser.

Todo comenzó en 2015, cuando Elena Zapico y Raquel Buj se conocieron en un postgrado de arquitectura, moda y diseño en la ETSAM de Madrid. La primera, de origen leonés y graduada en arquitectura por la Universidad Autónoma de Alcalá (UAH), ya contaba con cierta experiencia en el mundo de la moda, al haber trabajado para Sybilla y coordinado desfiles para Amabel García o Santiago del Palacio; lo que contrarrestaba enormemente con la carrera profesional de la palentina Buj, graduada en ETSAM, quien hasta entonces había centrado su labor en la arquitectura, diseñando emblemas como el monumento al 11-M de Atocha. Y es esta formación tan mixta la que hace de la visión de Buj Studio una muy compleja y vanguardista.

Al compartir ambas mujeres inquietudes muy similares, decidieron confeccionar una colección para presentarla en la Samsung Ego de la Mercedes-Benz Fashion Week de 2017. “Wall Dress” proponía convertir planos arquitectónicos en patrones de moda dinámicos y adaptables a la anatomía humana con ayuda de la tecnología. Bajo la ideología de “Una arquitectura más próxima a ti y una moda adaptada al entorno” tomaron inspiración de la interdisciplinariedad de Iris Van Herpen, Neri Oxman o Martin Margiela, y consiguieron una gran aceptación y reconocimiento entre la crítica, situándose en la categoría de jóvenes promesas del diseño español e incluso mundial.

El look más icónico de esta colección, el cual recibió el nombre de “Wall dress 04”, fue realizado con material de aislamiento reflectante e hilos de nitinol. La conjunción de ambos componentes permitió dotarle de una estructura, textura y forma completamente vanguardista, ya que el material de los hilos posee memoria de forma, y fue gracias a él que consiguieron un efecto tridimensional en un material que de otra manera hubiera sido plano. La silueta del vestido en sí también supone un punto de interés, pues lejos de amoldarse a la figura humana, construye sobre ella, reflejándose de esta manera el objetivo de ambas diseñadoras de conseguir una intersección entre la moda y la arquitectura.

En 2018 y 2019 se convirtieron en finalistas de “Who’s on Next Spain” de Vogue, siendo seleccionadas para mostrar nuevamente su trabajo en la EGO-MBFWM, y recibieron una mención honorable de la Bienal Iberoamericana de Diseño por su labor en los campos del diseño e investigación. Desgraciadamente, el estudio sufrió una terrible pérdida en agosto de 2019, poco antes de presentar su proyecto “Imaginé cinco cuerpos y ninguno era el mío”, al fallecer Elena Zapico en un accidente de tráfico.

Esta creación escénica entrelaza el espacio arquitectónico y el vestuario a través de una performance de danza, recreando un bosque del futuro con materiales rescatados del entorno urbano para que esos cinco cuerpos lo habiten durante un tiempo. La indumentaria parece estar dotada de formas más tradicionales, ya que está compuesta por monos semi-transparentes ceñidos al cuerpo de las bailarinas, y decorados escamas blancas formando diferentes patrones a lo largo de sus figuras.

 

En una charla TEDx de noviembre del mismo año, Raquel Buj explicó el funcionamiento de su estudio y proceso creativo, en el cual se mezcla la artesanía con la tecnología, invirtiendo infinidad de horas de trabajo en cada vestido. Habló de la construcción del vestido de mejillones, así como de la de su negativo en silicona, y del vestido de las siamesas para llegar finalmente a la conclusión de que Zap&Buj entendían las prendas como pieles. Estableció un paralelismo entre la función protectora de la piel y la indumentaria, proponiendo al público que entendiese el diseño de moda como arquitectura a nivel íntimo, ya que ambos dan respuesta a las necesidades de las personas. Por esto mismo, Buj Studio busca crear prendas sin límites, que sean tan versátiles como la propia piel, que puedan proporcionar calor si es necesario o que incluso se ruborice junto con quien las lleva.

 

La inmensa carga de trabajo y número de hora invertidas en cada prenda les llevó a tomar la decisión de no someterse a la presión de presentar una colección por temporada, ya que su trabajo va más allá de la moda. La innovación que presentan es atemporal, y puede traer consigo avances muy inesperados que se puedan incorporar a la construcción de prendas fuera de la alta costura, contribuyendo al avance y modernización de la industria de la moda. Piensan en las pasarelas como plataformas de exposición con las que atraer a aquellos curiosos realmente interesados en la inmensa labor de investigación que hay detrás de cada colección.

 

Se podría decir que Buj Studio va más allá de la moda, ya que lleva a todo aquel que lo conoce a reflexionar sobre los límites de esta disciplina y a seguir de cerca el camino que está realizando hacia el uso de tejidos inteligentes. Incorporando materiales casi directamente de la obra, como láminas de aislamiento o el hilo flexinol, hasta ahora empleado únicamente en medicina y magia, la gran dedicación y labor artesanal con la que los trabajan consigue hacerle sombra a su origen, ya que crean obras de arte que se han convertido sin lugar en ventanas al futuro de la industria.

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